Volvamos a empezar

Vuelve a dedicarme la sonrisa que el primer día me regalaste. Saborea mi perfume como si fuera la primera vez que lo hueles. Derrite mi piel pero esta vez hazlo sin quemarme con tu orgullo.  

Pongamos como punto de partida la objetividad en lugar de tanta subjetividad. Empecemos con hechos y no con promesas. Aprendamos a vivir en el frío sin necesitar el calor del verano. Abandonemos la lucha a base de golpes de nuestro egoísmo y empleemos las palabras.

No escondas tu descaro pero tampoco lo adornes con flores para intentármelo vender; deja que lo desee tanto como tu locura.

Hazme reír como antes para darme cuenta de todo lo que soy cuando eres parte de mí porque sólo de esa forma consigo gustarme. Haz de mis horas, minutos con tan solo hablarme; de los mares, océanos con una mirada; y de  mi prudencia, insensatez con el roce de tus labios.

Volvamos a ser una canción, vuelve a ser la poesía que nunca podré escribir. Volvamos pero sin tener miedo a pronunciar el plural que nos corresponde.

Entonces y sólo entonces, a partir de ahí ya no habrá más gotas mezcladas con sal que disfracen mi cara. Se parará el tiempo y la sangre comenzará a fluir de nuevo, como cuando cargas el móvil a 1% de batería.

Y ojalá quieras que  vuelva a ser tu punto de confianza porque tú siempre fuiste el mío.

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