Visita de los alumnos de primero de bachillerato a la exposición de Auschwitz

“No hace mucho tiempo, no muy lejos”, así rezaba el título de la exposición que los alumnos de primero de bachillerato tuvimos la oportunidad de visitar el viernes 11 de Mayo. Desde la asignatura de filosofía se planteó como una actividad complementaria y como una interesante forma de trabajar un concepto repetido a lo largo de este año. El concepto de utopía, distopia y revolución.

La forma en la que el visitante se ve introducido en todo este drama se realiza de una manera perfectamente diseñada para no resultar brusca. Pasas a conocer la historia del lugar, de Auschwitz como población, como lugar. Se va realizando un recorrido histórico a través de los sucesos posteriores a la primera guerra mundial hasta llegar a la Alemania nazi. Una vez llegados a ese punto comienza la parte verdaderamente dura de la exposición. La parte en la que uno se topa de frente con la crueldad de ese lugar.

La exhibición estaba plagada de objetos y fotografías que encogían el corazón a cualquiera que pasara por delante de sus numerosas vitrinas y vídeos explicativos. Resultaba impensable ver cómo el ser humano puede ser capaz de llegar a cometer tales atrocidades en nombre de la exaltación de la propia patria. Resulta casi imposible de comprender como tanta gente callaba ante un drama que destruía por completo todo atisbo de humanidad en las personas que tomaban parte en todo aquello.

Realmente es increíble ver cómo podemos ser capaces de construir, edificar y poner en marcha auténticos templos del odio. Entre los objetos a observar se encontraban numerosas pertenencias personales de todos los que allí llegaban, pertenencias que les eran arrebatadas según bajaban de ese tren que les llevaba al infierno en la tierra. Pertenencias arrebatadas, que no sólo significaban un desapego de todo lo material, sino que también les era arrebatada la libertad, y la capacidad de poder decidir por sí mismos. Aunque cómo decía el célebre Vicktor Frank; muy presente a lo largo de la muestra:

“Hay una única cosa que no puede arrebatarse a un hombre: la última de las libertades humanas, la de elegir cuál será su actitud en un conjunto dado de circunstancias; la de elegir su camino”

Tomándome la libertad de rebatirle esas palabras al famoso psiquiatra, hasta esa libertad mencionada les era arrebatada. Hay otro poema en la exposición que resulta desgarrador, pero tristemente cierto. El poema, escrito por una interna allí, reza así:

 

La exposición finaliza con una apelación al visitante a tener una vida fructífera. Ya que a día de hoy lo único que podemos hacer es rendir homenaje a las víctimas y dar gracias por la vida que tenemos. Y una manera de conseguir eso es aprovechar el momento y llevar la vida que nunca pudieron tener.

Juan Luis Vela Miranda 1ºCD

 

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