‘¿Todo el mundo puede filosofar? Si la filosofía sirve para poner en duda aquello que sabemos, todo el mundo puede hacerlo, pero no todos quieren hacerlo’ -De la serie catalana «Merlí»

¿Qué es Filosofía? Dices mientras salimos de la Facultad de Letras de la UAM. Filosofía… es el oxígeno de nuestra generación.

Esta escueta definición de la Filosofía haría rechinar los dientes a más de un profesor harto de corregir disertaciones de adolescentes con un mínimo o nulo dominio de los distintos recursos poéticos, y sin embargo, creemos que es una de las mejores formas de resumir la amalgama de sentimientos que experimentamos en la Olimpiada Filosófica: un brote de curiosidad por preguntas existenciales que se nos antojaban demasiado complejas o pretenciosas en el pasado; un aumento en la confianza que depositamos en nosotros mismos producido por nuestra -aún en desarrollo- capacidad de debatir y defender fervientemente nuestras opiniones. Pero, sobre todo, ilusión. Ilusión por el mundo en el que vivimos, ilusión por el mundo que nos tocará habitar en un futuro cada vez menos lejano.

Esta epifanía tuvo origen el 20 de abril, día en el que un pequeño grupo de alumnos de primero de Bachillerato, dirigido por Belén y Raúl, decidimos apuntarnos a la celebración de la VIII Olimpiada Filosófica de Madrid, la cual giró alrededor del tema «Utopía y Revolución».

La jornada inició sin ningún imprevisto: en un ambiente de total cordialidad y compañerismo, nuestro grupo tomó la RENFE con rumbo a la Universidad Autónoma de Madrid. No era un escenario en absoluto desconocido para la mayoría de nosotros, pues el año pasado también tuvimos la oportunidad de asistir en su interior a la entrega de premios del Concurso de Microrrelatos del Museo del Romanticismo. Tras poner pie en nuestro destino, nos adentramos en el espacio que compartiríamos con otros cientos de alumnos provenientes de los diversos centros educativos por aproximadamente cuatro horas: el anfiteatro.
El prólogo de esta historia comenzó con la intervención de la economista Carmen Castro García, quien introdujo el núcleo principal de la velada -recordemos, utopía y revolución- relacionándolo muy hábilmente con otros movimientos de extrema relevancia en la actualidad, como el ecologismo, el feminismo, la disidencia al capitalismo y un largo etcétera.
Nos dieron un descanso y, alrededor de las 11 de la mañana, comenzó el debate filosófico, preparado por alumnos y alumnas de la universidad, los cuales nos plantearon uno de los mayores dilemas a los que se enfrenta nuestra sociedad en pos de la preparación de un mundo mejor: la factibilidad de una utopía verdadera en nuestra realidad. Fuimos divididos en dos grupos sosteniendo posturas contrarias: una mitad a favor de su existencia, mientras que la otra rechazaba con contundencia sus argumentos. Ambas partes expusimos nuestras opiniones siguiendo un riguroso orden de palabra; desafortunadamente, el tiempo era escaso y no llegamos a una conclusión unánime.
Por último, entregaron los premios de las distintas modalidades de la olimpiada: dilema moral, disertación, fotografía y vídeo.

Fue un día bastante constructivo: nos enseñó cómo se expresaban otras personas, sus distintas opiniones y puntos de vista, y nos ayudó a conocernos entre nosotros y a los profesores mejor, ya que pudimos hablar entre nosotros durante el trayecto y el descanso.
Fue una experiencia que nos gustó mucho y que repetiríamos encantadas.

Clara Contreras y Belén Penín , 1º E

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