¿Somos hombres y mujeres realmente distintos o es la sociedad la que nos hace diferentes?

Los estereotipos de género son el conjunto de ideas preconcebidas, generadas para explicar cómo deben comportarse el hombre, la mujer, y el papel que desempeña cada uno de ellos en la sociedad.
Estas ideas suelen ser compartidas y aunque no tengan ninguna base bien argumentada, son comúnmente aceptadas. Son ideas heredadas de un modelo social anticuado que determina la vida de los niños y niñas en función de su sexo.
Estos estereotipos se inculcan de manera inconsciente desde que nacemos, durante nuestra infancia crecemos en una sociedad en la que todo lo que nos rodea nos enseña que hay cosas “de chico” y cosas “de chica”, y sobrepasar el límite entre ambos está mal.
Desde muy pequeñas, las niñas cruzan la puerta rosa, esa que nos lleva a la feminidad; buen comportamiento, siempre guapas y perfectas, faldas, tacones, pelo largo, pendientes, maquillaje, fregar, planchar, cocinar, dulzura, obediencia, sensibilidad, dependencia, debilidad…
Por el contrario, los niños cruzan la puerta azul, la puerta de la masculinidad; la de los deportistas, independientes, dominantes, decididos, brutos, valientes y que controlan de videojuegos y ordenadores.

Los siempre fuertes que no lloran o muestran sus sentimientos, porque eso les hace ser débiles, y todos sabemos que lo de ser débil no va con el azul.
Aunque curiosamente es la puerta rosa aquella que nos lleva a las mujeres hacia una vida más injusta y con mayores desventajas; los hombres, al cruzar la azul, también salen perjudicados. Pero lo peor viene cuando cruzas la puerta que no te corresponde o mezclas cosas de ambas puertas, porque entonces, comienzan las burlas y bromas, que acaban en insultos y faltas de respeto; y todo esto solo porque nos salimos de eso a lo que hemos llamado normal, esos estereotipos que en realidad son prejuicios sin sentido que existen desde que nacemos y hasta hace poco nadie ha hecho nada al respecto.

Soy consciente de que ahora esto sí está cambiando, la sociedad cambia y progresa, pero todavía hay mucho por hacer y mucho que lograr; y ojalá, en un futuro no muy lejano dejemos de clasificar y etiquetar tanto las cosas y simplemente, todo sea de todos. Sin estereotipos. Sin diferencias. Ojalá un mundo libre, de hombres maquillados que lloran, y mujeres fuertes y decididas que no se dejan llevar por el qué dirán.

Alba Eguiluz Fuente, 1ºA

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2 Comments

  1. Mal, muy mal se está describiendo una sociedad ya pasada, en el mundo actual al menos, en los países occidentales donde la cultura ha progresado hasta tal punto de que hay una total igualdad.

    • No sé en qué sociedad vives tú, pero los datos son tozudos: las mujeres continúan siendo discriminadas en nuestra sociedad (trabajo, quién realiza los cuidados, violencia sexual…)
      Rafa Martín

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