No soy un número

Prácticamente, todo en esta vida son números, por mucho que me cueste admitirlo a mí, a una chica de humanidades, más de la mayoría de cosas que nos rodean, son números, antes de nacer, nueve meses en el vientre de tu madre o cuantos kilos ha engordado desde que te tiene dentro, justo cuando naces. Te identifica más el número de kilos que pesas o el número de centímetros que mides que tu propio nombre.

Más tarde, lo que más ilusión le hace a un niño, es aprender a contar, ser el que más números sabe, vas pasado de curso en curso, primero, segundo, tercero… y empiezas cada año y los profesores no te conocen, por lo tanto, te identifica un número de lista. Vas cumpliendo años y años, números y más números, hasta que llegas a bachillerato, en el que te dicen que lo más importante es el compañerismo y ser buena persona, pero claro, ¿qué asignatura es la del compañerismo? Pues ninguna, lo más importante es estudiar estudiar y estudiar, porque desde que entramos en este sitio, todo cuenta, ¿para que? Para recibir un número, que junto a un examen, de él que sacarás otro número, decidirá toda tu vida.

Dependes de dos años, dos años en los que te distraes porque con el número de años que tenemos no estamos como para pensar en el futuro, tenemos la cabeza en el ahora, queremos un número de fiestas, que no podemos tener; queremos pasarlo bien y comprometernos con el mínimo número de cosas, pero ahí están nuestros padres para decirnos que solo tenemos un pequeño número de fiestas y un número enorme de horas de estudio; nos toca amargarnos, nos toca agobiarnos, da igual que ahora no tengamos tiempo ni para respirar, ya verás como en un número de años, todo irá bien, o eso nos dicen.

Pero bueno, me estoy andando por las ramas, cuando ya te han marcado con un número, que decidirá tu futuro, tienes que ir a la universidad, y ¿qué pasa con la universidad? que depende de él número de puntos que hayas obtenido en esos dos catastróficos años junto a ese horrible examen en el que los nervios se han apoderado de ti, dependiendo de todo eso, tendrás que mirar si puedes estudiar la carrera que te gusta o no.

Cuando ya estamos en la universidad no se sabrán ni tú nombre, y por mucho griego, latín, historia, filosofía, lengua y demás, seguirás siendo un número, esa nota que te marca toda la vida, nota por la que conseguirás un trabajo o no, por la que te pagarán un número más de euros o menos, con los que llegarás a fin de mes o no; luego, cuando con un determinado número de años te jubiles, tú vida dependerá de esa pensión por la que llevas ahorrando todo el número de años de tu vida en los que has trabajado y con ese número de euros por los que llevas luchando un número de años, vivirás, hasta que tu vida se acabe y termines siendo una de esas millones de lapidas con nombre.

Pero sabéis qué, que ser reconocido por un número depende de nosotros porque valemos mucho más  Yo no voy a aceptar ser un número, no lo aceptéis vosotros tampoco.

Muchas gracias

Patricia Blanco Barbero 1°CD

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