El día mundial de la filosofía

El pasado 15 de noviembre fue el día de la filosofía. Me levanté por la mañana un poco más temprano de lo habitual para llegar al instituto a ocho, la curiosidad hacia mi futura misión me consumía, así que llegué, como me había propuesto, antes del tiempo marcado por el destino, algo más allá de los dioses.
Por el camino, encontré a un querido amigo, y hacia la puerta de las frases nos dirigimos, allí, nos entregaron las deslumbrantes ideas de tantos brillantes filósofos, conectadas entre sí mediante hilos de lana enredados, como si de los hilos del universo se tratasen, tanta cultura, tan tupida…

Al desenredar cada una de aquellas cuerdas, sentía en mis manos que cada aportación marcaría la historia, y así fuimos haciendo entrega de cada pieza con sus respectivas instrucciones: Cuélgalo en el hilo de tu pasillo.
Al comienzo, lo que pasó por mi mente fue el recuerdo de una fiesta del colegio, no imaginaría que llegase a convertirse en un hecho tan impactante en mi substancia, nunca hasta este año, tras comenzar a surcar los anchos mares y el vasto cielo de la filosofía con Raúl.

Me causó una fuerte impresión por las sonrisas bajo esos adormecidos ojos de mis compañeros de bachillerato, las cuales eran sostenidas por esos hombros, hombros que encargarían con el legado de los filósofos cuyo nombre leerían tras aceptar de mis dedos el papel, en efecto, somos la generación que deberá de de hacer de su voluntad nuestras propias ideas, añadiendo elementos nuevos, construyendo la continuación de la filosofía.

Gracias.

 

Victoria, 1º G

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