5 de Febrero de 1987…

5 de Febrero de 1987:

Todavía eran las 17.00 de la tarde cuando iba a recoger a mi hermano del colegio. El día no era demasiado frío, pero como de costumbre siempre llevaba en su mano izquierda con el dedo meñique por encima de la solapa, su abrigo rojo.

Las calles aún estaban iluminadas por los pequeños rayos de luz que caían sobre ella, pero pronto se haría de noche y empezarían las preguntas.

El parque sólo estaba a cuatrocientas cincuenta y siete zancadas y dos pasos de peatones de donde nos situamos nosotros viendo los semáforos, por lo que llegamos en seguida pero claro…quién iba a decirme a mí que ese sitio, donde lo único que se veía eran a niños jugar y divertirse podría ser, para otros, el lugar más frío.

La situación era irónica, pero no para mi; las madres de los niños ocupando todos los bancos y contándose mutuamente sus respectivas historias sin prestar excesiva atención en lo que sus hijos hacían, mientras yo, perseguía persistentemente con la mirada a ese niño rubio albino de ojos azules que corría y se divertía solo por el parque, ¿ A caso él no tenía amigos? ¿A caso no quería tenerlos? ¿Era demasiado distinto al resto? ¿No era un niño normal?

Aquellas preguntas siempre venían a mi mente, pero llegaba a la misma conclusión: no, no es distinto al resto. Que no sepa tratar con la gente o que no sepa relacionarse con los demás no lo hace raro, no le hace un niño anormal.

Yo seguía de pie observándole mientras veía como una mujer de una mediana edad se acercaba hacia mí con un paso acelerado. Una vez en frente se apresuró a decirme:

-¿Puede llevarse a ese niño a otro parque? No quiero que vuelva a relacionarse con mi hijo, ya le echó demasiada arena el otro día cuando jugaba con el.

Y sin decir nada más, se dió media vuelta y volvió por donde había venido.

Trastorno psicológico que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior, autismo, así lo llaman, pero ¿realmente a un niño de 7 años le va a importar jugar con otro de la misma edad y mil palabras juntas que le definen…? Yo creo que no. No sé si porque son demasiado pequeños para entenderlo o porque realmente ese grupo de palabras no importan si quieres tirarte por el tobogán con el otro niño.

Por desgracia los hijos aprenden de los padres, ellos son su ejemplo. Eso por una parte está bien, pero…¿Creéis que ese niño que quería jugar con mi hermano, dentro de 3 años cuando sepa lo que realmente le ocurre querría seguir tirandose con él por el tobogán? Hasta hoy sí, hasta hoy, sí seguiría haciéndolo.

Todo el mundo parece estar concienciado con las personas que tienen alguna distinción con las otras, todo parece estar estable y que cada uno nos respetamos frente al otro, eso también pensaba yo; y aunque de momento solo he vivido su infancia, puedo asegurar que eso no es así.

Tener un hermano con autismo me ha hecho cambiar mi vida por completo, más paciencia, más dedicación, más tiempo libre que podría estar haciendo mis cosas pero que utilizo para él. Y sé que nunca llegará el día que se acerque a mí y me diga gracias, o alce los brazos y me abrace cuando lo haga yo, ni me exprese un mínimo de su felicidad o su tristeza, pero él es así, a él siempre le va a costar mostrar sus sentimientos y siempre será juzgado por sus actos, y le llamarán loco por querer ser tan perfeccionista, por sus alarmas, por sus juegos tan distintos, por sus canciones a mitad de la siesta que desesperan a cualquiera, o por sus horarios tan estrictos de desayuno, cena, ducha… incluso por sus caminos tan bien estructurados que si le cambias el rumbo parece que le has descolocado toda su vida, por las líneas imaginarias que crea en su mente mientras camina, por su forma tan perfecta de caminar, por sus horas delante de un semáforo viendo como simplemente cambia de color o por su carácter tan fuerte de preguntar siempre todo.

Pero él es así, y me vale más una tarde con él contando los pasos que damos hasta el parque, que todo lo que puedan opinar. Porque…creo que implicarse, es una buena forma de interesarse.


Sofía García, 1ºB

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1 Comment

  1. Me ha impactado mucho, es verdad que constantemente vivimos como si toda esa clase de «problemas» estuviera alejada de nosotros, siempre lo vemos como a través de un cristal, y cuando de pronto te toca, a tí o a alguien cercano, te pilla de improvisto, pero te cambia, eso es cierto, porque todo el mundo los llama «problemas» cuando en realidad puede que no lo sean, en este caso, el autismo, su principal diferencia con respecto al resto de personas es la forma de ver el mundo, esto también ocurre en otras «enfermedades», pero yo siempre me hago las mismas preguntas, ¿realmente es algo malo?¿cómo sería esa persona o las que la rodean si no existiera esa enfermedad?¿serían mejores o peores?

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